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Una foto en la web pone fin a meses de angustia

Tras meses de ansiedad y entre lágrimas de alegría y alivio, Amira, una refugiada afgana, ahora sabe que su esposo y sus dos hijos están con vida después de todo. Se reencontraron gracias al proyecto de afiches de búsqueda de la Cruz Roja. Sin embargo, el futuro de la familia sigue siendo incierto.

 
Jeanne Rüsch, la jefa de los servicios de búsqueda de la
Cruz Roja Suiza, mira el servicio de búsqueda de afiches
en línea
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© Cruz Roja Suiza
En septiembre de 2013, la jefa de los servicios de búsqueda de la Cruz Roja Suiza, Jeanne Rüsch, recibió el llamado de un centro de recepción de refugiados. Amira,* una refugiada afgana recientemente llegada al centro con sus dos hijas, buscaba desesperada a su esposo Zabihulla* y sus dos hijos. Había perdido el contacto con ellos durante su azaroso viaje a Europa. Jeanne Rüsch y Franziska Graf, una colaboradora de la Cruz Roja Suiza, se reunieron con Amira para una entrevista personal, en la que Amira les mostró fotos de sus dos hijos, de cinco y ocho años. "No quitaba los ojos de las fotos; las mostró a todo el mundo," recuerda Jeanne. "La conversación fue muy difícil. Amira lloraba y nos rogaba que encontrásemos a sus familiares incluso si estaban muertos." 

Afiches de búsqueda

Tras escuchar atentamente la historia de Amira, Jeanne y Franziska le explicaron el proyecto de los afiches de búsqueda de la Cruz Roja.  Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja publican las fotos de las personas que buscan a sus familiares en afiches distribuidos en lugares especiales, en 18 países europeos. Esas Sociedades Nacionales son las que idearon el proyecto.  Las fotos también se publican en línea, en familylinks.icrc.org, el sitio de búsqueda del CICR. Amira aceptó de inmediato que se publicara su foto.

Pánico en el bote

En busca de una vida más segura, la familia de refugiados huyó de Afganistán a Irán, donde permanecieron por un tiempo, hasta que pudieron seguir viaje hasta Estambul. Un grupo de traficantes los llevó hasta el río Evros, la frontera entre Turquía y Grecia y, junto con otros refugiados, los hizo abordar unos botes inflables. En ese lugar, la familia quedó separada: la madre y las hijas estaban en un bote, el padre y los hijos en otro. "Esos botes suelen estar muy sobrecargados", dice Jeanne. "Durante el cruce del río, que obviamente se hace de noche, la turbulencia de las aguas hizo zozobrar el bote que llevaba a Zabihulla y a los dos niños."  Amira vio lo que sucedía, sin poder hacer nada. Ella y las dos niñas lograron llegar al otro lado, y los traficantes las obligaron a subir apresuradamente a un camión junto con otros refugiados.

Jean explica, "Amira estaba desesperada, pero los traficantes la encerraron hasta que llegó el siguiente camión, que trasladó a los refugiados a un nuevo lugar." Esta situación se prolongó por varias noches, mientras transportaban al grupo de un lugar a otro. Amira no tenía idea de los países que atravesaba ni adónde la llevaban. Finalmente, se encontró a Suiza y acudió al centro de recepción de refugiados, donde en seguida pidió ayuda para localizar a sus seres queridos. No se sabe bien qué sucedió con Zabihulla pero, de algún modo, él y los dos niños lograron regresar a la costa turca y terminaron de nuevo en Estambul. Él también hizo todo lo posible por encontrar a su esposa. Después de cinco meses de perseverar en la búsqueda, finalmente, en marzo de 2014, encontró la foto de Amira en la web. ¡Sólo podemos imaginar lo que sintió en ese momento!

Noticias maravillosas, pero sin una solución a la vista

Zabihulla se comunicó con la Cruz Roja Suiza y también acudió a la Media Luna Roja Turca. En un lapso de dos horas, Jeanne recibió correos electrónicos de ambas organizaciones. Dice Jeanne: "¡Leí que el esposo y los dos niños estaban con vida y me pareció increíble!" Amira pudo hablar por teléfono con su esposo y sus dos hijos. Todo el centro de refugiados compartió su alegría. "Cuando me vio, corrió a abrazarme y lloramos no sólo ella y yo, sino también la intérprete..." dijo Jeanne, que hace poco volvió a visitar a Amira.

Sin embargo, Jeanne no es muy optimista acerca del futuro. "Naturalmente, lo que Amira más desea es reencontrarse con sus hijos y su esposo. Sin embargo,  debido a su estatuto de solicitante de asilo en Suiza, será casi imposible que sus familiares puedan reunirse con ella aquí."  
 
Pese a la felicidad de saber que sus seres queridos están con vida, Amira sufre por la separación. La situación de Zabihulla en Turquía es  irregular, y la vida allí es difícil. Amira teme que Zabihulla intente ingresar clandestinamente en Suiza, arriesgando su vida y la de los niños. Las Sociedades de la Cruz Roja europeas reciben innumerables solicitudes de búsqueda de personas desaparecidas durante el viaje a Europa, que a menudo se realiza cruzando las tormentosas aguas del Mediterráneo. De vez en cuando, una historia particularmente dramática llega a las noticias, como la reciente tragedia en Lampedusa, donde murieron ahogadas numerosas personas. Sin embargo, todos los días del año aparecen cadáveres que las aguas llevan hasta las costas, símbolos de este desesperado e incesante proceso de migración masiva.

* Nota del editor: Amira y Zabihulla no son los nombres verdaderos de los protagonistas de esta historia.

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