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Documentos de viaje: una esperanza para los refugiados

“Este documento de viaje enciende la esperanza de ver que mi familia comparta sonrisas nuevamente”, dice Lal Zuali, una birmana de 37 años refugiada en Nueva Delhi, mientras señala el documento de viaje que recibió del CICR, que le permitirá reunirse con su marido en un país donde se reinstalará la familia. Los ojos húmedos de Zuali se iluminan cuando mira primero el documento y luego los rostros de sus cuatro hijas adolescentes. Juntas salen de la oficina del CICR y caminan en una tarde calurosa de Nueva Delhi. Zuali lleva a resguardo en un bolso los preciosos documentos, que simbolizan las esperanzas y los sueños que ella ha protegido y nutrido para mejores días.

La historia de Zuali es sólo una entre tantas de personas refugiadas, desplazadas o apátridas, que carecen de documentos de identidad adecuados y que, por lo tanto, no pueden regresar a su país de origen o de residencia ni tampoco ir a un país dispuesto a recibirlos. El documento de viaje del CICR permite que estas personas mantengan sus esperanzas de comenzar una nueva vida, a pesar de las difíciles condiciones del viaje y del proceso de reinstalarse en otro país de manera temporaria o definitiva.
Concebidos en 1945, los documentos de viaje del CICR han sido bien recibidos por muchos Estados a los que se ha solicitado en varias ocasiones los sellados correspondientes a visados de salida, de tránsito o de entrada al país.
Un colaborador del CICR entrega documentos de
viaje a una familia de regugiados.
© CICR


Desde 1945, más de 500.000 personas refugiadas, desplazadas o apátridas portadoras de documentos de viaje del CICR han podido llegar al país de su elección gracias a la comprensión de las autoridades gubernamentales competentes. Resulta interesante señalar que el CICR en la India es el segundo mayor emisor (después de Egipto) de estos documentos de viaje en los últimos años. Desde 1994, la oficina del CICR en Nueva Delhi ha emitido unos 11.000 documentos de viaje, ayudando así a cumplir las esperanzas de estas personas.

Si bien los principales destinos son los países de reasentamiento tradicionales, como los Estados Unidos, Canadá y Australia, quienes solicitan estos documentos proceden en su mayoría de países como Afganistán, Somalia, Sudán y Siria, entre otros. Emitidos en forma gratuita, en su mayoría mediante la presentación de una carta de aceptación oficial del país de reasentamiento y respaldado por un certificado de refugiado expedido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el plazo de validez del documento de viaje del CICR se limita al tiempo suficiente para preparar y realizar el viaje.

Para la mayoría de los solicitantes, estos documentos de viaje significan mucho más que un trozo de papel. Al narrar sus experiencias, Pau Tawng (70), otro refugiado birmano, dice: “Es muy difícil ser refugiado, la vida es una lucha permanente. Por lo tanto, conseguir los documentos de viaje, lo que tampoco es fácil, representa la oportunidad de comenzar una nueva vida". Tawng, que padece una pérdida de visión parcial, vive en Nueva Delhi junto con su esposa y dos hijos. Los documentos de viaje que le entrega el ICRC le ayudarán ahora a reinstalarse con su familia en Australia. Al hablar sobre las nuevas promesas y oportunidades que aguardan a su familia, Tawng dice, “Estos papeles de viaje significan todo para mí. Mi nueva vida permitirá a mis hijos recibir educación. Incluso yo quisiera estudiar, crecer y mejorar mi vida”.

Jean-Paul Corboz, Coordinador de protección del CICR en Nueva Delhi, dice: “La oficina del CICR en Nueva Delhi recibe una gran cantidad de solicitudes de documentos de viaje, presentadas por refugiados de distintos orígenes, desde Afganistán hasta Myanmar. Todos tienen una historia de dolor, esperanza y felicidad que compartir, y valoran mucho los documentos de viaje del CICR”.

Haciéndose eco de emociones similares, Zuali dice: “Estaré agradecida por siempre al gobierno de la India, al ACNUR y al CICR por facilitar este viaje de mi familia. Anhelo reencontrarme con mi esposo y empezar una nueva vida”.


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